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04.03.08

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Categories: La Matanza

La Fiscalía prometió importante avance en la investigación

Caso Blanco

A un año de la muerte de Gabriel Blanco en la comisaría de San Carlos, su madre y representantes de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de La Matanza, pidieron el esclarecimiento de la causa. Todavía no hay ningún acusado. Las pruebas son contundentes. Por eso se llamará a testimoniales y pedirán explicaciones a los policías.

Por Soledad Saliola.-

La UFI Nº 1 de La Matanza que investiga la extraña muerte del joven Gabriel Blanco en la comisaría de San Carlos, prometió ir a fondo con la resolución del caso, para lo cual primero debe asegurar la declaración de tres testigos que vieron los últimos momentos de la víctima dentro del calabozo y luego llamar a los policías a dar explicaciones de lo sucedido ese 1º de marzo de 2007.

Al menos les trasmitió su intención la fiscal Celia Cejas Martín (titular de la UFI Nº 1), en el mediodía de ayer, a la madre de Gabriel, Carmen Cuomo; a miembros de la organización de Derechos Humanos (APDH) local, Pablo Pimentel y Alexis Medina, y a su abogado, Alejandro Bois, quienes la acompañaron hasta la sede judicial para pedir el esclarecimiento de la muerte, que de acuerdo a una de las principales pericias se trataría de un homicidio.

Los denunciantes salieron de la entrevista ante la agente fiscal con la confirmación que el próximo 19 de marzo serán llamados a ratificar sus declaraciones a los jóvenes que estaban detenidos en celdas contiguas a la de Gabriel. Al inicio de la causa, estos muchachos, de entre 21 y 25 años que actualmente están alojados en penales, valientemente atestiguaron que Gabriel pedía en la comisaría que lo suelten, que no lo golpeen más, algo que la propia mujer de él también lo hizo.

“Estamos muy preocupados porque tenían que venir a ratificar por una razón procesal, acá en Fiscalía; ya se pidió como tres veces y por diferentes motivos no se los ha traído”, advirtió Bois.

En este sentido, Pablo Pimentel afirmó que desde la APDH a través del Ministerio de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, y en nombre del director Osvaldo Marcosi, que “se garanticen los traslados y la seguridad de estos jóvenes que puedan ratificar lo que dijeron hace un año”.

Luego de efectuarse este procedimiento procesal, el objetivo de la fiscal será ir en busca de las declaraciones de los policías que el día de la muerte de Blanco estaban en la seccional La Matanza Oeste 2ª de Isidro Casanova.

“Como siempre la fiscal nos atendió muy atentamente y nos afirmó el camino de que los van a estar citando para que den explicaciones del caso. Nos pareció que tiene un compromiso con la resolución de la causa”, mencionó el letrado Alejandro Bois. En tanto, Carmen le transmitió a la fiscal su pesar y su esperanza de tener justicia: “le pedí que adelante la causa y que exigimos se haga justicia porque ella ya tiene todas las pruebas, y ahora me voy un poco más tranquila porque nos dio esperanza de que se va a hacer justicia”, manifestó la mujer.

“Muchas certezas” y ningún culpable

Gabriel Blanco, de 21 años, fue hallado ahorcado con un cable de la luz, el 1º de marzo de 2007 en la comisaría de San Carlos, donde se encontraba detenido por averiguación de antecedentes.

“A un año de la causa tenemos muchísimas certezas y estamos en búsqueda de determinar los autores y partícipes de la barbaridad que ocurrió en la comisaría de San Carlos. Sabemos y está probado que la versión policial primera que habían intentado filtrar ellos ha caído, pues de todas las pericias que obran en la causa evidentemente Gabriel no se suicidó con ese cable”.

La pericia sobre dicho cable demostró que más de 50 kilos no resiste, en muy poco tiempo al ser traccionado se rompe, y el peso de Gabriel era de más de 80 kilos. “Tenemos la hipótesis y la certeza de que primero fue maltratado, y luego fue ahorcado con ese cable, porque las pericias también dicen que la lesión es con el cable sobre el cuello, tiene características vitales, que fueron hechas en vida”, agregó Bois.

El abogado mencionó además lo que se espera de ahora en más en la investigación: “Lo que se tiene que profundizar lo más rápido posible es, como esto es un ámbito cerrado donde la policía siempre actúa corporativamente al respecto, es difícil sacarles verdad de lo que sucedió, tenemos que saber quién hizo cada cosa, y si bien es toda una cadena de encubrimiento, desde el que estuvo ahí hasta el comisario. En su momento pasó desde Asuntos Internos de la Policía bonaerense en el intento de convencernos de que fue un suicidio”.

Asimismo comentó que la Fiscalía “va avanzando con las limitaciones propias; entendemos nosotros que tienen que ver con que se está juzgando justamente a aquellos con los cuales se está trabajando todos los días. Entonces vemos alguna voluntad pero pedimos que se afiance fuerte el sentido de la búsqueda”.

Policías de San Carlos están “administrativamente indagados y sumariados y a la espera de una resolución”, dijo y añadió: “Tenemos el escenario y quienes estuvieron ahí, se tienen que llevar adelante medidas más eficaces para saber quiénes fueron puntalmente los autores”.

Con valor para denunciar

Los familiares de Blanco estuvieron a punto de conformarse con la versión del suicidio del muchacho, pero Carmen, su mamá, no se resignó porque “lo conocía a mi hijo, jamás él pensó en ahorcarse”, aclaró, y ahora quiere “llegar hasta el final, para que se haga justicia por la muerte de Gabriel”.

“Uno tiene que tener el valor para enfrentar todo lo que tiene que enfrentar por esto nos conectamos con Pablo Pimentel y Alejandro Bois de la APDH. Si nos hubiéramos quedado con lo del principio no hubiéramos llegado hasta acá”, señaló Carmen, que repite una y otra vez que su hijo “no se merecía como lo mataron, eso es un crimen. Lo único que yo quiero es que se haga justicia, que los culpables paguen y no queden impunes porque hay muchos chicos que les pasa lo mismo y nadie va preso”.

Según advirtió esta madre, no era la primera vez que lo detenían. De acuerdo relató, “lo seguían, cada vez que salía a trabajar con mi hija caminábamos un par de cuadras detrás de él porque de cualquier esquina salía un patrullero que lo paraba, le sacaban la mochila, le revisaban todo y se iban. Nosotros varias veces lo sacamos de las manos de ellos. Una vez un oficial lo corrió por todo el campo con un arma en la mano y los vecinos vieron eso. El ya no podía andar en la calle”.

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