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Entrevista
El secretario de Obras y Servicios Públicos de La Matanza dice que la problemática hidráulica del distrito es una “prioridad” para el Municipio. Pero admite que el distrito deberá esperar para avanzar en obras contra las inundaciones. Habla del “poco” presupuesto que recibe la Comuna y de la responsabilidad de la Provincia.
-Después del temporal, ¿cuáles son las obras hidráulicas que se esperan en el distrito?
-Verdaderamente, cuando pasa un temporal como este, uno quisiera tener todas estas obras terminadas cuanto antes, pero tenemos que esperar. En el Municipio tenemos ya en ejecución un plan maestro de hidráulica. La Matanza tiene 18 arroyos y eso es un gran problema cuando se presentan estos temporales. Esta es una prioridad para el partido y por eso estamos encarando un plan ambicioso que es imposible llevar adelante con el presupuesto municipal. Pero desde el aliviador del arroyo Cildañez hasta este proyecto enorme que tenemos en marcha, vamos a paliar estas deficiencias de un distrito que en su momento fue postergado. Con este aliviador, calmamos las inundaciones en un ochenta por ciento en el primer cordón de La Matanza. En abril se pondrán en marcha los trabajos para terminar con las inundaciones en las avenidas Mosconi y Provincias Unidas. Con esas dos cuencas, que ya se adjudicaron a la empresa correspondiente, vamos a finalizar con los problemas en esa zona. Sobre Mosconi, se va a hacer un conducto que arranca a dos cuadras de General Paz y llega a pasar la avenida San Martín. En un año y medio esto va a estar resuelto y sólo va a ser un mal recuerdo. Con respecto a las calles interiores de Provincias Unidas, se hará algo parecido y se terminará con el agua estancada. Otra de las obras importantes es la cuenca Insuperable-Tablada, que es un trabajo de más de noventa millones de pesos que está llevando adelante la empresa Cartelone. Las máquinas ya están trabajando haciendo un conducto que empalma en el aliviador Cildañez y atraviesa todo Villa Madero y Villa Insuperable, pasando por La Tablada. También en un año y medio van a olvidarse de las inundaciones.
-¿Se quiere pero no se puede con todo?
-El presupuesto es poco y todos lo sabemos. Desde lo legal, la responsabilidad de las obras hidráulicas del Municipio dependen de la Provincia de Buenos Aires, pero nosotros no debemos tirar la pelota para otro lado, sino por el contrario, debemos trabajar en conjunto de la mano de los gobernantes que nos llevaron a salir de la peor crisis del país. Siempre le reclamamos a la Provincia y ellos tratan de cumplir con lo que requerimos. El aliviador de Cristiania también es obra de la Provincia, y eso nos va a resolver gran parte de la inundación de Rafael Castillo e Isidro Casanova. Es decir, que desde el gobierno provincial siempre tratan de financiar las obras que se necesitan con urgencia en la comuna, pero es lógico que no se puedan hacer todo en un corto tiempo. Del mismo modo, se va a realizar el aliviador de Camino de Cintura que sale más de cuarenta millones de pesos. Lógicamente, la responsabilidad política es de todos y entre todos debemos resolver los problemas. A su vez, desde Nación nos financiarán cuatro obras importantes como lo son las de los barrios Manzanares-Los Pinos y San Nicolás de San Justo. Ambas desembocan en el arroyo Don Mario. Dentro del plan maestro de hidráulica, el Municipio va a tener más de 300 millones de pesos invertidos que van a ser ejecutados con las inversiones del Estado en conjunto.
-¿Cuándo se va a poder llegar al fondo del distrito?
-Yo creo que con un trabajo continuo como el que se está haciendo, en cuatro o cinco años vamos a estar con todo lo que necesitamos hablando de este tipo de obras hidráulicas. Nos están quedando los arroyos de González Catán, que son difíciles y traen problemas. Necesitamos para poder terminar toda la hidráulica del distrito, un nivel de inversión de cuatrocientos millones de pesos por año, durante cinco años consecutivos. De a poco vamos saneando los problemas, pero en el mientras tanto lógicamente que se siguen padeciendo inconvenientes que todos queremos olvidar.
-En Ramos Mejía se quejan mucho por las inundaciones, ¿la localidad corre riesgos de no dar abasto?
-No, nosotros estamos controlando y poniendo la lupa en ese aspecto. Los edificios están sujetos a una normativa y eso se cumple. La factibilidad de los servicios también es algo que se controla antes de que se edifique cualquier tipo de torre o departamento. Hoy cualquier proyecto que pase por el municipio, desde la oficina de Planeamiento, se les está pidiendo una serie de controles que tienen que ver con la factibilidad de los servicios y las autorizaciones correspondientes. Tenemos planificado poner en marcha el consejo de planificación, que creemos que va a ser muy útil para resolver problemáticas en conjunto con los vecinos. El consejo consultivo también es otro de los aspectos a tener en cuenta para tratar los inconvenientes de los barrios y resolverlos.
-¿Cree que los vecinos tienen derecho a reclamar por los barrios de casas bajas?
-Todos tienen derecho a reclamar siempre y cuando el reclamo sea justo. Es una realidad que en Ramos Mejía hay muchas nuevas edificaciones y eso no le gusta a todos, pero también tenemos que contemplar el progreso bajo las leyes vigentes. Las cosas se van a hacer bajo las normas y asegurando los servicios para la gente. Las ordenanzas se cumplen y eso nos asegura que los controles están y las cosas se van a hacer de manera correcta. Ramos no se va a quedar sin servicios, pero para eso debemos planificar e ir al compás del progreso bajo las líneas de la ley.
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