Medio ambiente
Los vecinos de un barrio parque de la localidad de San Justo salieron a hablar nuevamente de su proyecto para que el territorio colmado de espacios verdes pueda ser cuidado de una forma especial con respecto a las forestaciones y construcciones en la zona. Son más de cuarenta hectáreas que conforman un pulmón inmenso para el distrito de La Matanza. La iniciativa fue impulsada por mesa de entrada de Concejo Deliberante y se espera que en la primera sesión, prevista para el 1 de abril, sea tratada.
Por Claudio Brusca.-
El medio ambiente debe ser cuidado y respetado para el bien de la comunidad. Esto no es una idea novedosa ni una primicia exclusiva, sino un pedido equitativo de mucha gente en el distrito más importante del Conurbano Bonaerense. El barrio parque Peluffo de la localidad de San Justo, al límite con Villa Luzuriaga, no es la excepción a esta suplica de habitantes pensantes y con ideas de un progreso para el verde que representa aire puro y naturaleza en la provincia de Buenos Aires. Lo cierto es que los impulsores de esta iniciativa para que se preserve y proteja esta parte de la comuna, salieron nuevamente a la carga para que el plan que se presentó en el Concejo Deliberante sea tratado en la sesión del mes de abril.
El 21 de diciembre de 2007 los habitantes del barrio efectuaron una presentación por mesa de entrada del organismo municipal, al mismo tiempo que se reunieron con integrantes de la Secretaria de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable a cargo de Raúl Magario. El reclamo fue acompañado por más de 2.500 firmas y avalado por un sinfín de entidades no gubernamentales del partido de La Matanza. El Movimiento Ecológico de Isidro Casanova, la Asociación Ecológica de Aldo Bonzi, el Santuario del Sagrado Corazón de Jesús, escuelas y jardines de infantes de la zona, entre otras organizaciones, estuvieron ayudando diariamente para que esta idea llegue a buen puerto en tiempo y forma. Al mismo tiempo, se agregó un informe extenso suscripto por un profesor adjunto de la cátedra de botánica de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, en el cual se advierte claramente que a partir de la observación de las imágenes satelitales es posible observar la ubicación del barrio Peluffo como una “isla verde que es preciso cuidar”. Al mismo tiempo, el informe insinúa que de continuar esta tendencia actual en cuanto a la tala de árboles en el lugar y la falta de preservación de los espacios, se podría cuantificar una pérdida lamentable del 50 por ciento de los recursos naturales para los próximos diez años. Este diagnóstico, según el profesor Roberto De Magistris, puede revertirse sólo a través de la protección legal y la información adecuada a la comunidad.
“Necesitamos conservar estos lugares, y no sería la primera vez en un municipio que se declare a un centro urbano como un área protegida ecológicamente. Eso no quita que la gente tenga su derecho a vivir y a construir, pero con sus limitaciones y cuidados necesarios. Acá no hay ningún tipo de reglamentación que cuide el entorno, y por lo tanto se realizan estacionamientos para camiones, se construyen geriátricos de grandes magnitudes, se llevan a cabo deforestaciones y se maltrata exhaustivamente el suelo. Este pulmón en la cual estamos viviendo está desapareciendo poco a poco. Ese es el alma madre y el espíritu de este proyecto”, señaló Ricardo Vitullo, uno de los impulsores de este pedido.
Un barrio lleno de verde
El barrio está delimitado por la Ruta Provincial N º 4, la avenida Venezuela, Colonia y Triunvirato, y es denominado por los lugareños como “una zona única e inigualable en toda La Matanza que afronta un proceso de deforestación que lentamente se viene produciendo desde veinte años por lo menos”. Por otro lado, este territorio se caracteriza por tener lotes de grandes superficies, con 600 metros cuadrados en los sectores más pequeños. El dato negativo es que con la creciente de las construcciones se está eliminando la gran cantidad de arboledas que proveen sombra y oxígeno al lugar.
“Esto no es una idea cualquiera, sino que tenemos proyectos en común con los colegios y jardines de infantes de la zona para inculcarles desde chico a los niños que aprendan a cuidar el medio ambiente y protegerlo de los daños que los propios seres humanos provocan. Queremos que los chicos puedan participar del conocimiento de la naturaleza, pero para eso también necesitamos que el estado nos apoye predicando con el ejemplo. Hay muchas cosas interesantes que estamos empezando a charlar con los directores de los colegios y que tenemos ganas de implementar”, sostuvo Vitullo.
El barrio tiene una conformación particular desde tempranas épocas, conformado por arboledas añosas y una conjunto de espacios verdes poco habitual en el oeste bonaerense. Lamentablemente, no hay ningún tipo de resguardo contra las construcciones, la deforestación y el incremento de estacionamientos para camiones que empezaron a fastidiar a los vecinos, pero primordialmente, perjudican al medio ambiente. La gente de la zona quiere que se preserve, conserve e incremente la naturaleza que existe, y como consecuencia está solicitando que se declare como “un bien comunitario” al sector matancero en cuestión.
En ese sentido, Ricardo agregó que “ya se recolectaron más de tres mil firmas y el acompañamiento de diecisiete entidades no gubernamentales destacadas, es decir, que hay una alta voluntad de preservar este lugar que es único”. A su vez, varios sindicatos también se sumaron a este proyecto y pusieron su estampa en las planillas que los vecinos repartieron a lo largo y a lo ancho del partido. La gente quiere proteger este sitio y para eso necesita el apoyo legal y la fuerza precisa para que su plan se ejecute como se planea.
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