« Scioli ratificó su apoyo al Plan Estratégico de Morón La APDH. apoya e intercede en el conflicto con la Ceamse »

31.03.08

Permalink 03:52:15, by diarionco_r, 1165 words   Spanish (ES)
Categories: La Matanza

Cada vez crece más el SIDA en el distrito

Una enfermedad que no perdona

La Red de personas viviendo con VHI SIDA en La Matanza es una de las instituciones a imitar, ya que hace cinco años está luchando contra viento y marea para que los habitantes del distrito se informen y eduquen ante uno de los virus más destructivos del universo. Remarcan que los enfermos son discriminados y que se les hace muy difícil conseguir trabajo, por tal motivo, ellos cumplen el rol de “compañeros de los pacientes”, brindándoles contención y apoyo.

Por Claudio Brusca.-

No perdona, mata y destruye con el pasar de los días, convirtiéndose en una de las enfermedades más temidas por el mundo entero. Genera conflictos sociales y el aislamiento inevitable de los que poseen este virus en re4lación al resto de los habitantes. Es complicado conseguir empleo y más aún sentirse parte de una comunidad en todo lo que respecta esta palabra. Por tal motivo, desde diferentes sectores de la sociedad salieron a manifestar y recordar el triste estado de las personas que conviven con este malestar y a las que se les vuelve muy complejo sobrevivir en un entorno que los “discrimina” cada vez más de una manera pronunciada quitándoles la posibilidad de insertarse en cualquier ámbito laboral. En el caso del distrito matancero no es una excepción, y también toca de cerca el tema. “El 70% de los individuos contagiados están bajo la línea de la pobreza o en otros casos son indigentes”, lo que deja un panorama bastante obvio y marginal de las circunstancias de la época.

En la actualidad, el Estado solventa a los pacientes en materia de medicamentos, aunque cabe resaltar que son costosos y de difícil acceso. Si bien una de las ausencias gubernamentales se manifiesta en que los “infectados” no gozan de un fácil atajo a los empleos, cualquiera sea el tipo y condición, nadie pensó alguna vez en instaurar un proyecto que no excluya laboralmente a los enfermos de SIDA.

El Secretario de la Red de personas viviendo con VIH SIDA en La Matanza, Ángel Pepey, manifestó “que la gente con este virus no tienen la calidad de vida que se merecen a pesar de la enfermedad, lo que hace mucho más sufrida y problemática la existencia de ellos. El Gobierno sólo ayuda con los remedios y los estudios de los pacientes, porque en lo que es la parte social y cotidiana, los sujetos con SIDA son ampliamente discriminados en todo sentido, desde que no les dan la posibilidad de conseguir un trabajo hasta que los miran mal cuando tienen que esperar en un hospital”, remarcó Pepey.

Una historia temible

En 1988 la proporción de personas infectadas era de una mujer cada veinte hombres. Después del 2000 las estadísticas empezaron a marcar que este índice se extendió a una persona del sexo femenino cada dos del masculino, evidenciando que el aumento del virus se expandió convirtiéndose en uno de los fenómenos más destructivos del mundo. Hoy es común subirse a los colectivos que recorren el distrito y encontrarse con gente con HIV que intenta ganarse la vida pidiendo limosnas en los servicios de transporte más habituales. Pero al mismo tiempo este contexto muestra “la marginalidad y la exclusión por la que pasan los miles de infectados en La Matanza al no poder insertarse en un hábitat exigente y creativo como lo es el laboral que les permitiría sentirse útiles y necesarios”.

En las últimas décadas se produjo un aumento de la enfermedad en las mujeres, “no sólo porque se revirtió un tema cultural y social, sino también porque la mujer está mucho más expuesta que en épocas anteriores”, manifestó Pepey.

A su vez, según explicó Ángel, suele ocurrir que haya personas enfermas con el virus que trabajan simple y afortunadamente porque su empleador todavía no conoce de las características de su empleado. “Pero lo triste del caso es que apenas se enteran de la portación del virus, los días de labor para el perjudicado comienzan a contarse con los dedos de una mano. La Matanza no está exenta de nada, porque encima de que el empleo no abunda en ninguna localidad, las empresas apartan a todo aquel que tiene SIDA, sino no se podría explicar como un 70 % de los infectados en la comuna están bajo la línea de la pobreza o son indigentes. El cálculo es fácil y no se somete a complicados análisis porque los resultados son innegables”, arremetió el Secretario de la Red.

Este año uno de los temas que más se discutió en la esfera pública fue el de la implementación de la educación sexual en los colegios y de las metodologías de algunos organismos al caminar ciertas zonas repartiendo preservativos con la duda de si realmente había una explicación y educación detrás de ese proceso.

“Estuvimos trabajando en muchos lugares en donde te encontrabas con gente que te preguntaba que era el profiláctico o para qué servía. Por lo que se marca una línea que expresa que los habitantes necesitan saber el por qué de las cosas y por sobre todo requieren de una modificación en sus carreras de aprendizaje. Tienen que saber que es un preservativo, porque de esta manera pueden salvar vidas con sólo usarlo”, explicó Ángel.

La Red de personas viviendo con VHI SIDA en el municipio, trabaja hace cinco años en el hospital Diego Paroissien de Isidro Casanova, en un aula que está frente al sector de hemoterapia y que fue prestada por el servicio de laboratorio del nosocomio. Desde ahí, se hacen grupos de pares y se habla de todos los inconvenientes que se les presentan a los portadores, para luego pretender brindarles contención y apoyo desde ciertos puntos de vista que resultarán importantes para el que los escucha. Del mismo modo, se colocan stand en distintos puntos del partido, desde los que se brinda información pertinente y se habla cara a cara con la gente. También se caminan escuelas para realizar charlas y jornadas con los chicos, ya que consideran trascendental que los menores se interioricen en el tema”.

Pepey recalcó que la Red es “un lugar en el que se intercambian vivencias y experiencias, para después hablar con cada uno de los pacientes e intentar que ellos puedan entender que la vida continua. Hace falta un acompañamiento humano, prestarle la oreja al otro que nos necesita”. Cualquier persona que necesite un asesoramiento legal, ayuda de cualquier tipo, ya sea emocional o material, se puede comunicar los martes y jueves de 15.00 a 18.00 al 4690- 4413. De igual manera, se pueden dirigir directamente al hospital Paroissien en los límites de tiempo establecidos.

No feedback yet

Leave a comment


Your email address will not be revealed on this site.

Your URL will be displayed.
(Line breaks become <br />)
(Name, email & website)
(Allow users to contact you through a message form (your email will not be revealed.)