Virrey del Pino
Según trascendió, es probable que la Unidad de Salud Caputto, salita del Barrio Sarmiento, situada a la altura del kilómetro 47 de la ruta nacional 3, se quede sin profesionales, debido a que sus contratos vencerán el 31 de mayo próximo y existen firmes rumores que el municipio no estaría dispuesto a respaldar la continuidad de los facultativos incluidos en el programa Médicos Comunitarios.
La mayoría del personal comenzó a trabajar en la Sala hace aproximadamente tres años, gracias a un convenio que firmó la Municipalidad de La Matanza, con el Ministerio de Salud de la Nación. Por medio de ese convenio, varios profesionales de diversas especialidades fueron seleccionados por curriculum vitae, y de acuerdo a la relevancia de esos antecedentes, han sido tomados por el municipio para llevar adelante el programa Médicos Comunitarios.
Quines manifestaron tales dichos son Nina Laviosa y Noelia Jofre, obstétricas; Graciela Simonsini, ginecóloga; Cristina Ashifu, médica generalista; Nancy Fleytas, enfermera y Martín Alomo, psicólogo.
Un comunicado emitido por estos trabajadores consigna que “en oportunidad de firmar el primer convenio, recibimos también la noticia de que al término de los dos años del primer contrato, podríamos continuar. Luego de dos años, al vencimiento del primer convenio, nos propusieron seguir un año más con otro convenio, pero aún no incorporados en forma efectiva al sistema de salud. Ahora, el 31 de mayo de este año se vence el segundo convenio, y se rumorea que el municipio no estaría dispuesto a respaldar nuestra continuidad. De hecho, el Ministerio de Salud de la Nación dispone de los fondos para pagar los sueldos de los profesionales, y el municipio lo único que debe costear son las cargas sociales, ¡pero según se dice, parece que no están seguros de querer hacerlo!”.
El mismo escrito indica que “nosotros, los comunitarios, somos quienes además de trabajar en los consultorios de la Sala, como ustedes saben (ya que cada vez que concurren allí estamos), realizamos tareas de interés comunitario junto a todos los vecinos interesados, acompañando y promoviendo proyectos de interés barrial. Charlas en escuelas, talleres y grupos para familias en la Sala, y nuestro proyecto más querido: la “Biblioteca Comunitaria”, que desarrollamos junto a un grupo de vecinos y amigos interesados en hacer algo por nuestros pibes, grupo encabezado por nuestra vecina Evelyn Fernández”.
Seguidamente manifiestan que “esperemos que todo esto sea un malentendido, y que finalmente reinen la sensatez y la cordura. Nosotros queremos seguir trabajando, y no sólo por una cuestión de necesidad económica o laboral, sino porque además queremos continuar los tratamientos y los seguimientos que tenemos en marcha, y porque queremos apostar a fortalecer los lazos y los vínculos que en estos tres años hemos podido establecer con todos ustedes, vecinos del Barrio Sarmiento”.
Y culminan diciendo que “en caso de que no podamos continuar, son más de doscientos embarazos que quedarían sin control; más de cien mujeres por mes que no podrán realizar sus chequeos ni sus consultas ginecológicas; quinientas consultas mensuales de guardia médica que no podrán ser realizadas, y más de cien pacientes en tratamiento y en seguimiento de postratamiento psicológico que perderán a su psicólogo”.
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