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Estados Unidos e Irán mantuvieron hoy en Bagdad el encuentro bilateral de mayor nivel en casi 30 años y coincidieron en sus políticas hacia Irak, aunque Washington pidió a Teherán que deje de apoyar a la insurgencia iraquí e Irán calificó de "ocupación" la presencia norteamericana en Irak.
El embajador estadounidense en Bagdad, Ryan Crocker, dijo que la reunión de cuatro horas con su par iraní Hassan Kazemi Qomi fue positiva, pero aclaró que sólo discutieron la situación en Irak y no tocaron otros temas bilaterales, como el programa nuclear iraní, el asunto más espinoso en la relación Washington-Teherán.
En declaraciones por separado, el embajador iraní dijo que comunicó a Estados Unidos que Teherán estaba dispuesto a entrenar y equipar al ejército y la policía iraquíes "para crear una nueva estructura militar y de seguridad" y agregó que ambas partes acordaron volver a reunirse en menos de un mes.
Pese a centrarse en Irak, la reunión marcó un drástico cambio de rumbo en la política estadounidense de evitar casi cualquier contacto con Irán, impulsada desde que ambos países rompieron relaciones en 1980, meses después de producida la Revolución Islámica en Irán y de la toma de rehenes en la embajada norteamericana.
Estados Unidos acusa a Irán de armar y financiar a milicias iraquíes chiitas que combaten a las tropas extranjeras e iraquíes y a las que se acusa de la actual ola de violencia sectaria contra la minoría sunnita. Irán exige que Estados Unidos salga de Irak por considerar que su presencia desestabiliza la región.
"Las conversaciones transcurrieron positivamente. Lo que necesitamos ver es acción de Irán sobre el terreno. Por ahora, sus acciones van a contramano de su declarada política", dijo el embajador Crocker tras las conversaciones, que tuvieron lugar en la oficina del primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki.
El embajador estadounidense agregó que pidió expresamente a Irán dejar de apoyar a las milicias. Los iraníes presentaron su política para Irak, dijo Crocker, que la describió como "muy similar a nuestra propia política y a lo que el gobierno iraquí ha establecido como sus propios principios regentes".
Kazemi Qomi dijo que la reunión fue un "paso positivo". "Algunos problemas fueron discutidos y creo que esto fue un paso positivo. En el terreno político, las partes acordaron apoyar y fortalecer al gobierno iraquí, otro elemento positivo logrado en estas charlas", declaró el embajador, citado por la agencia DPA.
Crocker dijo que los iraníes rechazaron las acusaciones de que apoyan a milicias chiitas pero no las rebatieron en detalle. En cambio, criticaron el entrenamiento que reciben las fuerzas de seguridad iraquíes por parte de las fuerzas "ocupantes" y lo calificaron de "inadecuado para los desafíos que enfrenta".
Irak estuvo representado en la reunión por el asesor de Seguridad Nacional, Mowaffak Al Rubaie. Al llegar al lugar, Maliki saludó a los dos embajadores, que se dieron la mano, y los condujo a un salón de conferencia, donde los diplomáticos se sentaron en una mesa uno frente a otro.
Antes de abandonar el salón, el premier dijo a ambas partes que los iraquíes quieren un país estable y libre de fuerzas extranjeras y de la injerencia de otros gobiernos. Maliki agregó que las tropas estadounidenses están en Irak para ayudar a las fuerzas de seguridad iraquíes y que su país no será usado de plataforma para que Washington lance ataques a algún vecino, en una clara alusión a Irán.
Aunque nunca buenas, las relaciones estadounidense-iraníes ganaron en tensión en los últimos tiempos. Estados Unidos afirma que Irán busca fabricar bombas atómicas y quiere que la ONU refuerce las sanciones que impuso a Irán por su programa nuclear. La semana pasada, la marina estadounidense realizó ejercicios en aguas del Golfo Pérsico frente a Irán.
Irán, que niega las acusaciones, dice que Estados Unidos planea derrocar el gobierno teocrático iraní, como hizo con el del ex presidente iraquí Saddam Hussein. A cuatro años de la invasión estadounidense de marzo de 2003, Irak se halla sumido en la violencia. Al panorama inicial de la posguerra de una insurgencia sunnita o islamista que combatía a las tropas extranjeras se sumó ahora un enfrentamiento entre chiitas y sunnitas que tiene al país en una virtual guerra civil.
En otra jornada sangrienta, al menos 28 personas murieron en distintos hechos de violencia, 21 de ellas en Bagdad en un atentado con coche bomba en el céntrico barrio comercial de Kilani, cerca de una mezquita sunnita, dijeron fuentes policiales.
También en el centro de Bagdad, un enfrentamiento se desató luego de que un grupo de insurgentes secuestró dos colectivos y tomó de rehenes a 15 pasajeros. Los rebeldes llevaron los rehenes hasta un edificio abandonado y mataron a al menos tres policías en un tiroteo inicial. Rodeados por fuerzas de seguridad, nueve insurgentes se entregaron y fueron arrestados, antes de liberar a los rehenes.
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