| « Enérgica condena mundial por el asesinato de la ex premier | Asesinan en Pakistán a Benazir Bhutto en un atentado que dejó también otras 20 víctimas » |
Según los analistas, beneficia al cuestionado poder del actual presidente, ya que le quita del camino a "la principal rival para las elecciones del 8 de enero".
El asesinato de la líder opositora Benazir Bhutto fortalece el poder del cuestionado presidente paquistaní, Pervez Musharraf, aunque resulte imposible atribuirlo a un sector determinado, coincidieron este jueves analistas internacionales.
"Impactante. Aunque previsible por lo anunciado". Así definió el homicidio el doctor Noberto Consani, director del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
Sobre la autoría del crimen, Consani dijo a Télam que "es imposible atribuir el asesinato a un solo sector".
"Al presidente Musharraf le saca la principal rival para las elecciones del 8 de enero. Una candidata que se había comprometido a investigarlo y que empalmaba con la tradición legalista heredada de la colonización británica y expresada en las manifestaciones de los abogados", explicó.
"Para los sectores del fundamentalismo islámico era inconcebible que una mujer asuma el poder en un país de amplia mayoría musulmana. Los grupos vinculados con Al Qaeda, esos que operan en al frontera con Afganistán, se la tenían jurada", sostuvo el profesor de la UNLP.
Para Consani "el tema de fondo es que Bhutto no garantizaba el control de las fuerzas armadas, en un país que es clave en la región y que, encima, es la única nación islámica con arsenal nuclear".
"A mayor inestabilidad, mayor necesidad de un control militar de la situación, encarnado por Musharraf", remarcó.
Por su parte, el profesor de la Universidad de San Andrés Katchik Derghougassian, señaló que la muerte de Bhutto desplaza en conflicto del centro de Medio Oriente hacia un país de la periferia de esa región, Pakistán.
El experto en Relaciones Internacionales dijo a Télam que "tras el atentado, el fortalecimiento del poder de Musharraf resulta evidente porque lo deja como la principal garantía de estabilidad en el país".
Derghougassian dijo que aunque existe vinculación comprobada entre los servicios secretos paquistaníes y grupos islámicos fundamentalistas, es "aventurado establecer una conexión entre el gobierno y el atentado".
De todos modos, el analista afirmó que "el atentado es un síntoma de que las cosas van de mal en peor en Pakistán" y reaviva el temor de que este país pueda caer en el futuro en manos del islamismo radical.
Fuente: Télam
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