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01.02.08

Permalink 08:39:51, by diarionco_r, 781 words   Spanish (ES)
Categories: Internacionales

Hillary y Obama bajan la tensión en el último debate previo al “supermartes”

La contienda entre los precandidatos demócratas era esperada como la "cita del año", a raíz de la artillería pesada de los últimos días. Sin embargo, sellaron la cita con un abrazo e intercambiando confidencias al oído. El 5 de febrero será clave, ya que se definirá cuál de los dos sigue en carrera hacia la Casa Blanca.

El debate entre Hillary Clinton y Barack Obama se había convertido en la "cita del año" y los medios lo promocionaron como si fuera la final de la copa del Mundo. El contenido, repleto de asuntos interesantes para los votantes, estuvo a la altura, pero no la belicosidad de los contendientes, que al contrario que en recientes encuentros acabaron fundidos en un abrazo e intercambiando confidencias al oído, consigna DPA.

La cita había levantado una expectación inusitada. Hasta el miércoles era un debate muy importante, el último antes de que el "Supermartes" 5 de febrero más de una veintena de estados celebren sus primarias y "caucuses", en lo más cercano a unas "primarias nacionales" que jamás hubo.

Pero la retirada de John Edwards el miércoles dejó la cita en un cara a cara entre Obama y Clinton, los candidatos que más atención despertaron el último año.

Durante casi dos horas y aprovechando que ya no había siete u ocho rivales con los que repartirse el tiempo, ambos candidatos explicaron ampliamente sus programas en sanidad, política exterior, inmigración, la gestión económica y hasta el sexo y la violencia en televisión. Hubo diferencias, pero siempre civilizadas.

Pero fue la última pregunta, que ninguno de los dos respondió con claridad, la que dejó a los espectadores con ganas de más: ¿Conciben una candidatura Clinton-Obama u Obama-Clinton para las elecciones de noviembre? "Hillary estaría en la lista final de cualquiera", dijo el senador por Illinois. "No hay duda de que tendremos un Partido Demócrata unificado", agregó la senadora por Nueva York.

El debate comenzó de manera especialmente conciliadora tras los amargos roces de las últimas semanas. "Yo era amigo de Hillary Clinton antes de empezar esta campaña, y seré amigo de Hillary Clinton cuando termine", afirmó Obama. "(Dentro de un año) O Barack o yo alzaremos la mano y juraremos guardar la Constitución de Estados Unidos", agregó Clinton.

Ninguno de los dos se olvidó tampoco de cortejar a Edwards y sus votos, que en Iowa, New Hampshire y Carolina del Sur estuvieron entre el 14 y el 18 por ciento del total. Ambos alabaron al ex senador de Carolina del Norte y mencionaron a su popular esposa, Elizabeth, que padece un cáncer incurable.

Cuando el verdadero debate comenzó, ambos contendientes se mostraron calmados y cuidadosos de no atacarse muy evidentemente. Numerosos analistas habían levantado las alarmas de que una lucha fratricida entre demócratas podría favorecer a los republicanos en las elecciones de noviembre.

Sentados apenas a unos centímetros el uno del otro, ambos arrancaron la primera media hora hablando de seguro médico. Hubo diferencias, pero ambos las manifestaron de una manera muy sutil. Y cuando la situación podía ponerse tensa, prefirieron atacar al presidente George W. Bush.

Precisamente en referencia al actual presidente se llevó la mayor ovación de la noche Clinton, cuando volteó el argumento de los que critican la continuación del orden Bush-Clinton-Bush-Clinton. "Hizo falta un Clinton para limpiar detrás del primer Bush y creo que puede hacer falta otro Clinton para limpiar detrás del segundo Bush".

El debate había levantado una expectación única, haciendo inevitable la comparación con la entrega de los Oscar. Y no sólo porque el evento se celebraba en el famoso Kodak Theater en Hollywood Boulevard o porque varias horas antes del evento ya había decenas de personas concentradas a las puertas del auditorio.

"Este debate es tan apasionante que estamos recibiendo más peticiones de entradas que para los Oscar", aseguró Bob Mulholland, asesor del Partido Demócrata de California, a la web especializada en celebridades "Hollywood Reporter". "Es una oportunidad única".

También numerosas estrellas de Hollywood, tradicionalmente seguidoras del partido demócrata, quisieron asistir al evento, según afirmó David Bohrman, director de la oficina de Washington de CNN.

La transmisión por televisión, de hecho, se asemejó más a la entrega de las famosas estatuillas que a un programa político. No faltaron siquiera Stevie Wonder, Diane Keaton o Pierce Brosnan sonriendo y aplaudiendo como si Steven Spielberg (también presente) hubiera recibido el premio al mejor director.

Fuente: Télam

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