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Tras estar una semana cautivo, logró escapar mientras sus custodios estaban dormidos. Caminó por ríos y montañas durante una semana, alimentándose en base a frutas. Estuvo a punto de morir por un golpe en la cabeza tras caerse de unas ramas. Herido, llegó finalmente a Gibraltar, donde fue atendido por médicos.
Un campesino que había sido secuestrado por la guerrilla colombiana logró escapar luego de permanecer una semana cautivo, aunque recién pudo sentirse libre otros siete días más tarde, tras una cinematográfica huida por la selva en la que estuvo a punto de morir por un golpe en la cabeza.
Se trata de Ricardo Correa, de 30 años, quien el 23 de enero último fue capturado por seis agentes de las FARC y por cuya liberación se había reclamado 103.000 dólares.
El campesino se mantuvo atento durante sus días de cautiverio para no dejar pasar alguna oportunidad de huir, cosa que ocurrió el 30 de ese mes, cuando descubrió que todos sus custodios estaban dormidos y se las ingenió para soltarse del lazo que lo mantenía atado a un árbol.
"Yo me la pasaba rogándole a Dios que me diera la posibilidad de escaparme y de que los guerrilleros no me pudieran alcanzar (...) Esperaba el momento que se descuidaran. En la noche o en el día, sería la hora de salir como fuera. Cuando dije escapar no lo pensé dos veces", narró este jueves Correa en declaraciones que recogió la agencia alemana de noticias DPA.
"Caminaba un poco de día y otro poco de noche para no ser detectado por los guerrilleros", dijo al recordar que atravesó ríos y montañas y que pasó por pequeñas aldeas en las que no se atrevió a entrar a pedir ayuda ante la posibilidad de que algunos de los lugareños estuvieran vinculados con las FARC.
Recordó que el momento más crítico se presentó cuando se colgó de unas ramas para tratar de pasar un precipicio, con tan mala suerte que al llegar al otro lado se dio un fuerte golpe en la cabeza.
"Perdí mucha sangre y casi pierdo el conocimiento", narró, y añadió que en cuestión de horas vio cómo la herida se le infectaba y le producía una hinchazón en el rostro que recién ahora empezó a desaparecer.
En una semana de caminata su única alimentación fue el agua de los ríos, algunas mandarinas y naranjas y, especialmente, yucas que tuvo que desenterrar para comerlas crudas.
La aventura terminó el martes pasado, cuando pudo llegar a la población de Gibraltar, donde fue atendido. Los médicos alertaron al Ejército, que ayer lo recogió para llevarlo a un hospital de la ciudad de Cúcuta, donde le fue diagnosticado un severo trauma craneoencefálico.
La historia de Correa recuerda a los colombianos casos similares, como el del actual ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Araújo, quien tras permanecer secuestrado seis años pudo escapar el 31 de diciembre de 2006 y caminó por la selva durante cinco días hasta llegar a un caserío donde encontró a militares.
También traer a la memoria la odisea del policía John Pinchao, que puso punto final a más de ocho años como rehén de las FARC el 28 de abril del año pasado, y alcanzó la libertad luego de caminar durante 20 días.
Según un libro que acaba de publicar Pinchao, la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y el ex senador Luis Eladio Pérez, secuestrados desde 2002 y 2001, respectivamente, lograron escaparse pero fueron encontrados por los guerrilleros cinco días después.
Fuente: Télam
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