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21.02.08

Permalink 06:58:53, by diarionco_r, 841 words   Spanish (ES)
Categories: Internacionales

España se mete de lleno en una dura campaña electoral

Más de 35 millones de ciudadanos deberán concurrir a las urnas para elegir a los diputados y senadores, que a su vez decidirán quién será el nuevo presidente. Aunque las encuestas sitúan al PSOE con un estrecho margen por encima del PP, Rodríguez Zapatero y Rajoy planean sacar a relucir todas sus armas para quedarse con el 30% de indecisos.

España entra a la hora cero del viernes en una dura campaña electoral que culminará el 9 de marzo, cuando los españoles decidan si respaldan un nuevo gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero o dan el poder al candidato del opositor Partido Popular, Mariano Rajoy.

Más de 35 millones de españoles, de los que más de 1 millón viven en el extranjero -la mayoría de ellos en Argentina (261.308)- elegirán 350 diputados y 208 senadores, para conformar las Cortes Generales, es decir, Congreso de Diputados y Senado.

Los diputados electos el 9 de marzo serán los encargados de elegir al nuevo presidente del gobierno español, por lo tanto, serán decisivos tanto el número de votos como el de escaños.

En este marco, un buen número de partidos nacionalistas, catalanes, vascos, gallegos y canarios, además de Izquierda Unida (IU) y el nuevo partido de centro Unión Progreso y Democracia (UPyD), aspiran a tener algún papel en un eventual gobierno de coalición.

Además, el 9 de marzo la comunidad de Andalucía celebra elecciones para su parlamento autonómico, del que también saldrá el presidente regional, entre el socialista Manuel Chávez, favorito en las encuestas, y el candidato del PP, Javier Arenas.

La mayoría de las encuestas nacionales, tanto las publicadas en los medio de comunicación privados como las del respetable Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), sitúan al gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE) por delante del opositor Partido Popular (PP) por un estrecho margen de entre 1,5 y 4 puntos.

Esta situación, que sumó tensión en los últimos días a la precampaña, evidencia que la batalla electoral entre los dos grandes partidos españoles será muy dura.

Las encuestas revelan asimismo que cerca del 30% del electorado está aún indeciso, por lo que las miradas están puestas en los dos debates que Zapatero y Rajoy mantendrán "cara a cara" por televisión los días 25 de febrero y 3 de marzo.

Zapatero afronta las elecciones con "optimismo", su principal lema de campaña, y apuesta por conseguir una mayoría "suficiente" para gobernar sin condicionamientos y poder dar así continuidad a las políticas progresistas que impulsó en los últimos cuatro años en materia de igualdad y derechos sociales.

Para el candidato del PP, Mariano Rajoy, en tanto, esta será la última oportunidad de competir por la presidencia del gobierno, ya que un fracaso electoral hace prever tanto una encarnizada batalla por la sucesión, como la ruptura del partido.

Las posibilidades de cada partido dependen en gran medida de la capacidad de movilización.

Mientras el PP tiene a su electorado movilizado -siempre se mueve entre los 9 y 9,7 millones de votantes-, el PSOE sabe que tiene que esforzarse más, ya que su margen es mayor, entre 9 y 11 millones de eventuales votantes.

Para lograr ese objetivo, el PSOE intentará convencer al electorado de que su voto es "imprescindible para evitar que el PP regrese al poder", y así, se "acabará la crispación".

La derecha, en tanto, mantiene abierto un frente de batalla contra el gobierno por su política hacia la organización separatista vasca ETA, con la que Zapatero inició un proceso de diálogo durante la pasada legislatura y que se truncó con el atentado perpetrado en diciembre de 2006, que causó dos muertos.

Sin abandonar esta actitud de confrontación, el candidato del PP insiste en presentarse como "moderado y dialogante", y atribuye a los socialistas el clima de crispación reinante en la precampaña, incluso responsabilizó a Zapatero de la agresión que sufrieron dos candidatas - María San Gil, del PP, y Rosa Díez de UPyD.

Con datos en la mano, los socialistas confían en la imagen positiva que Zapatero mantuvo durante cuatro años, y apuestan a truncar de esa manera los intentos de Rajoy por "traverstirse", según palabras de José Blanco.

La campaña electoral pasa además por otros temas no menos espinosos como la actual situación económica, que preocupa a los españoles, y las políticas en materia de inmigración y seguridad, que también tocan la sensibilidad de los votantes.

En los últimos dos puntos, el PP lleva la delantera con dos polémicas medidas: incluir un "contrato de integración" para que los inmigrante, y rebajar a los 12 años la edad penal.

En materia económica, ambos partidos proponen medidas populares como las rebajas fiscales, y el PSOE promete también devolver impuestos, además de dar ayudas sociales.

Fuente: Télam

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