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Ayer se habilitó el intercambio de rehenes por prisioneros de las FARC, lo que fue recibido con reparos por los allegados a los secuestrados, en especial entre los familiares de Ingrid Betancourt. Sin embargo, el presidente confirmó el fondo de U$S 100 millones para aquellos miembros del grupo que posibiliten la entrega por fuera de ese mecanismo.
El gobierno colombiano dio este viernes un paso hacia un posible canje humanitario entre rehenes de las FARC y guerrilleros presos, mediante la firma de un decreto que habilita ese mecanismo en el momento mismo en el que los prisioneros en manos de la insurgencia sean liberados, pero además reiteró el ofrecimiento económico para los guerrilleros que decidan entregarlos por fuera de un acuerdo humanitario.
La decisión fue recibida con expectativas y algunos reparos por allegados a los rehenes, en especial familiares de Ingrid Betancourt, cuyo precario estado de salud parece haber urgido a las autoridades para la presentación de la propuesta.
El decreto emitido por el presidente Alvaro Uribe reglamenta una ley de 2005 y en la práctica señala que el gobierno da vía libre a un acuerdo humanitario con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), aunque condicionado a la previa liberación de los rehenes.
Aunque no hubo un pronunciamiento formal de las FARC -su página de Internet no estaba disponible-, la agencia de noticias Anncol, que suele reproducir la opinión de la organización, calificó de "mañosa" la propuesta de Uribe y advirtió que el mandatario "va a matar a Ingrid" Betancourt.
"La última (propuesta no tiene) nada nuevo. Mañosa para engañar a la opinión pública colombiana e internacional con la supuesta gravedad extrema de Ingrid y lo más morbosos que su estado actual es tal que se parece a los niños hambrientos de la otrora Biafra", escribió Anccol.
El Alto Comisionado para la Paz, Luis Restrepo, afirmó a su turno que el único requisito que pone el gobierno es que las FARC liberen a los rehenes, tras lo cual se pedirá a la Justicia que suspenda las penas de los guerrilleros presos que sean pedidos por el grupo insurgente, sin importar el tipo de delitos que cometieron ni el tiempo de la condena.
En ese marco, el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, reclamó a las FARC la liberación de la dirigente franco-colombiana Ingrid Betancourt y reiteró el ofrecimiento económico de su gobierno para los guerrilleros que decidan entregarla por fuera de un acuerdo humanitario.
"Yo llamo este viernes a los que tienen secuestrada a la doctora Ingrid Betancourt y a los otros secuestrados a que le hagan esa gran contribución al país, a que atiendan ese clamor del corazón de los colombianos", expresó Uribe en Bogotá.
El mandatario aseguró que "se mantiene en firme la oferta de un fondo de 100 millones de dólares para aquellos integrantes de la guerrilla que abandonen la guerrilla y liberen a los secuestrados", incluida la dirigente política.
No obstante, la larga historia de confrontación y desencuentros entre el gobierno de Uribe y las FARC, con mutuas acusaciones de traición en reiteradas ocasiones, abre un interrogante sobre las condiciones que reclamará la organización guerrillera para aceptar la propuesta.
El ex marido de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, Fabrice Delloye, recibió la noticia con una mezcla de escepticismo y esperanza, al señalar desde París que la propuesta "es un paso adelante", pero aclaró que teme que se trate "de un nuevo golpe de efecto del presidente Uribe".
Por su parte, Juan Carlos Lecompte, actual esposo de la principal rehén que tiene la guerrilla colombiana en su poder, se excusó de hablar ante una consulta telefónica de Télam, dado que se encontraba enfermo.
"La propuesta del gobierno colombiano es un paso adelante, pero tiene muchas cosas confusas que deben ser aclaradas. Por otro lado, el gobierno de Uribe nos ha jugado tantas malas pasadas que desconfiamos", dijo Delloye.
Destacó como "un signo positivo" el hecho de que Bogotá se refiera "específicamente" al caso de su ex mujer, "que comprenda su situación extrema, que es la única mujer rehén de las FARC, que está en una situación física lamentable y que oiga el gran clamor de la comunidad internacional por su liberación".
Mencionó no obstante que el decreto "contiene muchas condiciones que las FARC ya han dicho en el pasado que no aceptan", como por ejemplo la prohibición de que los excarcelados vuelvan a delinquir, definición sobre su accionar que las FARC rechazan.
Astrid Betancourt, hermana de la rehén, aseguró a radios colombianas que la propuesta "es supremamente positiva", porque la entiende como un "gesto" que permitiría la liberación de guerrilleros "presos o condenados por delitos de lesa humanidad".
"Creo que estamos en algo positivo, que está evolucionando y que hoy en día podemos ver las cosas con una gran esperanza", dijo Betancourt, y pidió al gobierno que maneje el tema con "mucha discreción" y evite "declaraciones imprudentes" que "pudieran entrabar" la liberación de su hermana.
Clara Rojas, quien fue compañera de fórmula de Betancourt y liberada el 10 de enero por ese grupo, también le pidió a las FARC que "reciban" la propuesta del gobierno "de manera inmediata", según reprodujo la agencia de noticias italiana ANSA.
Además, le sugirió a esa organización que si es necesario y en procura de su "comodidad" realicen la liberación de Betancourt a través del presidente venezolano, Hugo Chávez, como ocurrió en su caso y en el de Consuelo González de Perdomo, el 10 de enero, y luego en el de otros cuatro rehenes, el 27 de febrero.
También envió un mensaje a la ex candidata, a través de la emisora local Caracol. "Ingrid por favor ánimo, aquí hay muchas personas que te queremos, que te estimamos y que lo que más deseamos es que estés con tus hijos, con tu familia, con tus seres queridos libre y que puedas volver a rehacer tu vida", le dijo Rojas a Betancour.
Pocas horas antes de que Uribe firmara el decreto, el Defensor del Pueblo, Vólmar Pérez, había asegurado en base a dichos de campesinos que Betancourt había sido vista en muy mal estado de salud, y que incluso había sido trasladada a pequeñas salas de urgencia en la selva para que se le dieran atenciones elementales.
"La información de que disponemos es que su estado de salud es muy, muy delicado. Se han venido deteriorando sus condiciones físicas y de salud", dijo Pérez, tras indicar que su oficina coordina con la gobernación de Guaviare una acción de tipo humanitario para que los guerrilleros le suministren medicinas.
"Me da rubor tocar estos temas en los medios de comunicación, pero alguien me dijo que sus características físicas no distan mucho de la de los niños de Somalía", agregó.
Fuente: Telam
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