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02.05.08

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Categories: Internacionales

El mayo francés, un intento por cambiar el mundo que terminó en derrota

Los principales líderes de la revuelta estudiantil que conmovió a Francia en 1968, fueron absorbidos por el mismo capitalismo que combatían. Y si bien las protestas obligaron al presidente Charles De Gaulle a convocar a elecciones anticipadas, el general francés ganó luego con el 60% de los votos. Las consignas eran "prohibido prohibir" y "la imaginación al poder".

Por Alberto Galeano

Los jóvenes de Mayo del ’68 querían cambiar la aburrida vida francesa, pero la revuelta terminó en derrota y sus principales líderes fueron absorbidos por el mismo capitalismo que combatían.

Las protestas obligaron al presidente Charles De Gaulle a disolver la Asamblea Nacional y a convocar a elecciones anticipadas, pero luego el general francés ganó con el 60% de los votos en las elecciones de noviembre de ese año.

La revuelta tuvo inmediata repercusión en las protestas estudiantiles que culminaron con la masacre de Tlatelolco, en México, y la sublevación contra el poder soviético en Checoslovaquia, entre otros hechos.

El actual diputado del Parlamento Europeo, el ecologista Daniel Cohn-Bendit, quien fue el líder de aquella revuelta bajo el nombre de "Dany, el Rojo", señaló recientemente a la prensa: "Nos sentíamos capaces de todo. Eramos prometeicos. El mundo nos pertenecía".

Según algunos analistas, los hechos que desencadenaron el Mayo francés se debieron a que Daniel Cohn-Bendit y su grupo de estudiantes querían que fueran mixtas las habitaciones de la Universidad de Nanterre.

El 22 de marzo de ese año, ocho estudiantes protestaron por el arresto de seis miembros del Comité Nacional de Vietnam de dicha casa de estudios, lo que derivó en una reunión en la Sorbona a la que asistieron 1.500 estudiantes.

Los estudiantes protestaban, además, por la incapacidad del sistema universitario francés para dar salida al mundo laboral a un número cada vez más elevado de licenciados, la guerra de Vietnam y el sistema capitalista.

A causa de la protestas, que fueron reprimidas por la policía, Coehn-Vendit fue expulsado de Francia.

El 3 de mayo de 1968, un grupo de 300 estudiantes se enfrentó en una batalla campal con la policía que desalojó la Universidad de Sorbona, y luego los jóvenes ocuparon el barrio latino.

La protesta estudiantil desencadenó una serie de huelgas, apoyadas por la Confederación General Trabajo (CGT) y el entonces poderoso Partido Comunista Francés (PCF).

El gobierno de De Gaulle pidió la intervención policial de la universidad, en una medida que violó la autonomía de esa casa de estudios y su condición de lugar donde puede exponerse con total libertad cualquier expresión política.

Posteriormente, los sindicatos de estudiantes y profesores convocaron una huelga general que derivó en una serie de manifestaciones estudiantiles por las calles de París.

Los sindicatos obreros convocaron una huelga general para el 13 de mayo, que fue respaldada por nueve millones de trabajadores, mientras que 200.000 personas marcharon por las calles de la capital francesa.

El 27 de mayo de 1968, el gobierno de De Gaulle garantizó un aumento del 35% del salario mínimo industrial y del 12% para todos los trabajadores. La protesta se fue apagando lentamente y el 5 de junio las huelgas habían terminado.

Las principales consignas de los estudiantes, eran: "prohibido prohibir"; "la imaginación al poder"; "el aburrimiento es contrarrevolucionario"; "los que hacen las revoluciones a medias no hacen más que cavar sus propias tumbas".

Con los años, Francia desarrolló un notable crecimiento económico, y Cohn-Bendit y sus compañeros comenzaron a formar parte del sistema capitalista que ellos mismos criticaban.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, dijo durante la reciente campaña electoral que había que liquidar el Mayo del ’68, debido a que "impuso el relativismo moral e intelectual".

"Los herederos de Mayo del ’68 impusieron la idea de que todo vale, de que no hay ninguna diferencia entre el bien y el mal, entre lo verdadero y lo falso, entre lo bello y lo feo", dijo Sarkozy.

También dijo que los jóvenes intentaron hacerle creer a los franceses que "el alumno vale tanto como el maestro, que no había que poner notas para evitar traumatizar a los malos alumnos...".

Controversial como siempre, Sarkozy reconoció en privado que su discurso era "un ejemplo de mala fe".

Para el sociólogo británico Eric J. Hobsbawn, el Mayo Francés "distó mucho de ser una revolución", pero señaló que marcó el fin del gobierno del general De Gaulle en Francia y la época de los presidentes demócratas en Estados Unidos, entre otros hechos.

Fuente: Télam

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